Nº 73 DEPENDENCIA

¿CÓMO SE LLEGA A LA DEPENDENCIA?

Un factor puede ser la sensibilidad a los efectos del alcohol. Hay quienes no son sensibles a los efectos adversos del alcohol en el organismo, como son la náusea o el vómito. Estas personas son las que presumen de tumbar a los demás bebiendo, y son ellas precisamente, las que más peligro corren de dependencia debido justamente a eso, a su capacidad para soportar cantidades ingentes de alcohol y mantenerse en pie.
En estos casos se desequilibra la interacción en el cerebro de los neurotransmisores EXCITADORES e INHIBIDORES.

Al parecer los genes desempeñan un importante papel en este asunto. Autores como Schuckit, señalan que la sensibilidad, o falta de ella, ante el alcohol se halla condicionada al 50% por la herencia. Las personas con baja sensibilidad al alcohol no sienten los efectos desagradables de éste, por lo que beben descuidadamente, amoldándose a la ingestión sistemática de alcohol.

Esta adaptación acarrea graves consecuencias. El alcohol estimula determinados receptores (GABA) de las células nerviosas y bloquea otros (NMDA), que reaccionan al GLUTAMATO, que es un neurotransmisor excitador. 
El cerebro genera más receptores excitadores (NMDA) en los consumidores crónicos de alcohol, incrementando su sensibilidad para equilibrar el efecto bloqueante del alcohol. (EL ALCOHOL BLOQUEA, EL NMDA EXCITA). El organismo trata pues de equilibrar los efectos excitadores e inhibidores.

Cuando en el organismo falta alcohol, los receptores excitadores mantienen su sensibilidad incrementada, y los inhibidores, la suya disminuida. Entonces es cuando aparecen los temibles síntomas del Síndrome de Abstinencia (SA). El cerebro trata de amoldarse de tal forma a la droga, que bastan unas pocas horas para descomponer su equilibrio.

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